Ardor guerrero

Ante un atentado no debe haber venganza sino análisis, y en los análisis hay que plantear cuáles son las causas de los enfrentamientos“. Cree que para luchar contra el terrorismo yihadista y contra “cualquiera” hay que “trabajar muchísimo en lo que siempre se tiene que trabajar para la paz: en el diálogo, en buscar siempre alternativas para hacer posible que haya empatía, para hacer posible lo que yo llamo la educación para la paz.”

Eso –y muchas cosas más que parece que nadie se ha molestado en leer- dijo el otro día Manuela Carmena cuando fue preguntada por el violento acto de venganza unilateral que perpetró el gobierno de un estado europeo contra un territorio secuestrado junto con su población por bandas de mercenarios falsamente religiosos que dieron un golpe de mano exitoso en el corazón de su capital. En Córdoba, los miembros del gobierno municipal y concejalías que lo apoyan, un conjunto progresista, propuso en el mismo sentido que al minuto de silencio de las víctimas de los atentados se le sumara otro minuto por las víctimas civiles de los bombardeos vengativos subsiguientes.

La jauría cristofacha -mutilando interesada y gravemente el sentido y el conjunto del discurso de la alcaldesa de Madrid- no tardó en ponerse a ladrar desde sus púlpitos mediáticos enseñando sus afilados dientes para hacer callar ese pensamiento pacifista e imponer el suyo, belicista, el del ojo por ojo y diente por diente, el pensamiento mutilado del etnocentrismo europeo y el espantajo de la superioridad del cristianismo sobre las demás religiones. No es raro, el catolicismo antievangélico criminal que hemos padecido en España desde los Reyes Católicos hasta los años 70 del siglo XX forma parte medular de su idiosincrasia. Y más ahora que lo han ecuménicamente mezclado con ultraliberalismo protestante anglosajón, el de la CIA y la oilcracy. Casticismo y posmodernidad formando una untosa pasta con que engominarse el cerebro.

Sólo en la prensa cordobesa en los últimos días hemos tenido que soportar la acre halitosis de sus fauces ladradoras en prácticamente todos los medios tradicionales. Si el otro día era un católico profesor serrano el que se indignaba por la duplicidad del acto municipal desde su púlpito mediático y por las palabras de Carmena en el muro de su facebook, al que por cierto cambió su clásico frontal por la reveladora imagen de un carro de combate, anteayer un psicólogo campiñés acreditadamente ultracentrista lanzaba desde su protegido puente del Acorazado ABC una serie de andanadas de pestífero plomo biliar reaccionario contra la alcaldesa de Córdoba por haber aceptado la propuesta del segundo minuto de silencio. Para él los únicos minutos que se merecen los sirios son los que ocupan los bombardeos sobre sus cabezas.

Hoy nos desayunamos de nuevo en la Hojilla Parroquial  con la última perla del inacabable collar de doble vuelta de opinadores reaccionarios oficiales que adornan el ajado cuello de esta ciudad. Esta vez se trata de un profesor de ¡¡¡Filosofía!!! que se permite hacer chistecillos cinéfilos -descacharrante el expertismo peliculero que suele vender por ahí- sobre la propuesta y advertencia de la alcaldesa de Madrid. Este sujeto ya lo mezcla tó, un auténtico combinado de cuñaísmo de barra de bar de cazaores: lo de que los moros se quedaron en la Edad Media, que la II Guerra Mundial vino porque se ofreció diálogo a Hitler, lo de la Sagrada Libertad Europea que odian los beduinos y hasta se ríe de los intentos de dialogar con ETA para parar la violencia. Nada, hombre, diálogo… pero hombre, pringaos que seis unos pringaos: eso lo arreglo yo con dos patás…: varias divisiones acorazadas y unas buenos centenares de sesiones de bombardeos de destrucción masiva. “Ardor guerrero vibra en nuestra voceees…”.

No es inocente. Estos tipos no son unos incultos y tienen la información suficiente y sus herramientas de pensar suficientemente engrasadas. Hablan así porque defienden la opción reaccionaria frente a la progresista. La de no cambiar nada –la injusticia intrínseca al sistema- porque eso crearía muchas molestias y podría provocar disturbios en el bienestar de unos pocos frente a la miseria en la que viven la mayoría. El sistema para ellos funciona bien. Sólo hay que exterminar a los terroristas. Con eso ya está todo solucionado. Entender que tras lo que ocurrió el otro día en París, lo que ocurrió con los trenes en Madrid, lo de Beirut…, que tras de todo eso hay causas y responsabilidades muy claras y que hay que estudiarlas y tratar por todos los medios de neutralizarlas, eso es cosa de buenistas, de pacifistas de mierda que viven en mundos de yupi.

Entender que todo lo que ha ocurrido en Oriente Medio –al igual que en Iberoamérica- desde la I Guerra Mundial no es más que neocolonialismo, la explotación de unos pueblos sobre otros, pero esta vez desde la cómoda distancia, sin tener que mandar sus botas militares sobre el terreno. Entender que la única causa que hay detrás de la destrucción de países enteros, de la muerte de varios millones de personas, de la creación de monstruos primero teledirigidos y luego descontrolados en esas zonas del mundo por parte de los centros de poder colonial, es el mantenimiento del estado de bienestar de un puñado de privilegiados países, lo que sólo parece ser posible a costa del sometimiento y la destrucción de las sociedades que poseen el combustible del motor de ese estado: las materias primas. Y para ello no pueden permitir que esas sociedades progresen al mismo nivel que ellos ni gocen de sus mismas libertades, porque ello significaría el fin de la explotación y el fin del status quo del petróleo o el coltán barato. Todo occidental bienestarizado debería saber que cuando llena su depósito de gasolina barata –muy barata, aunque a él no se lo parezca- lo está llenando en realidad con litros y litros de sangre de gentes que no tienen no ya el mismo derecho de bienestar sino el de seguir vivo que él.

En el caso concreto de los países de mayoría musulmana es gracioso que el profesor de ¡¡¡Filosofía!!! saque el viejo mantra de la Edad Media en la que se quedó la civilización islámica. Lo que nos está diciendo es que los musulmanes no están capacitados sistémicamente para disfrutar de nuestra civilización avanzada que se basa en la libertad. No sé, igual cree en la genética cultural. Ya no me extraña nada de estos intelectuales posmodernos. Pero alguien debería enseñarle los libros de historia en los que se da cuenta de cómo desde el siglo XIX los poderes colonialistas han impedido sistemáticamente a esas sociedades musulmanas –y no musulmanas- acceder a los mismos medios tecnológicos e intelectuales de que ellos gozaban. La civilización que decían los colonialistas llevarles –el actual mantra de la democracia para Iraq, Siria o Irán- era un espantajo sólo útil para consumo de sus nacionales, para tranquilizar sus conciencias: los explotamos pero les enseñamos inglés. Cuando los árabes a finales de los 50 intentaron formar un estado unificado fuerte, de corte laicista y con verdaderos proyectos educativos y distributivos de corte occidental, fueron sistemáticamente boicoteados por las potencias occidentales que no podían permitir que el progreso alcanzara a los dueños de las materias primas que ellas necesitaban.

El nacionalismo árabe tendría muchos defectos, pero podría haber conseguido estabilizar cultural, económica y socialmente los territorios donde se implantó si Europa, EE.UU e Israel no hubieran puesto todas sus armas –principalmente bélicas- al servicio de su boicot. Así que a todos aquellos que dicen que los árabes –o los musulmanes- no progresan porque no saben o no quieren habría que recordarles lo que ocurría en sus países en aquellos años, la ebullición cultural y adaptativa al mundo moderno de los años 60, con las sevicias que se quieran rebuscar. Y después acordarse del golpe de mano de ingleses y gringos contra Mosaddeq en Irán, la expansión israelí a costa de los árabes y el exterminio y exilio de cientos de miles de palestinos, la guerra sucia contra Nasser, el apoyo occidental a sangrientos dictadores o a regímenes como el saudí a los que no se exigía democracia, la incitación a la guerra irano-iraquí por EEUU, el derribo del régimen socialista y laicista de Najibullah en Afganistán por la CIA y la organización de un ejército de yihadistas, padre de Alqaeda y de las actuales bandas criminales del Daesh, el golpe de estado propiciado por Francia en Argelia para impedir que se cumpliera el mandato democrático de quien había ganado las elecciones, por muy islamistas que fueran, la destrucción de Libia, mano a mano por la misma Francia y EEUU, la invasión y desmembramiento de Iraq, lo que ahora se intenta en Siria… La fabricación y tráfico de armas…

Y dice el profesor de ¡¡¡Filosofía!!! que los árabes es que son medievales…

A ver, jauría reaccionaria, lo que la alcaldesa de Madrid, alguien con una estatura moral cincuenta veces por encima de la vuestra coronada de gomina católico-neoliberal es que habrá algún día que ponerse a analizar todo eso y pararlo, ¿no? A ver, tarados, el diálogo no es con los terroristas, sino con todos los actores del drama, a ver si empezamos de una puta vez a saber quién es el enemigo de los ciudadanos de a pie, qué clase de hijosdeperra nos gobiernan y nos meten en guerras o meten en guerras a otros, qué responsabilidad tenemos los occidentales de a pie de lo que pasa a miles de kilómetros de distancia mientras llenamos los tanques de combustible de nuestros coches o vemos la tele ricamente calentados por calefacciones centrales. Y sobre todo qué hacemos con esos cientos miles de víctimas de nuestras guerras que están llamando a nuestras puertas y a los que hemos dejado a la intemperie durmiendo en el barro húmedo de los campos de labor de la Europa de nuevo fascistizada del Este…

Estos sujetos son los que consideran aceptable el genocidio de Hiroshima y Nagasaki, los que consideran un estadista demócrata respetable a Kissinger o distinguen entre los criminales de Al Qaeda a los que se achacan menos de cien mil asesinatos de los criminales del club de las Azores sobre cuya conciencia pesan dos millones de muertos…

Verdadera mala hierba en muchas de cuyas manos está actualmente la educación de las generaciones del futuro. Verdaderas y descontroladas armas de desinformación masiva de la juventud que tendrá que hacerse cargo pronto de la gestión del terrible mundo que se nos viene encima. Los católicos fundamentalistas tienen la opción subvencionada de librar a sus cachorros de la para ellos intolerable influencia de los profesores laicistas llevándolos a colegios confesionales. Pero qué padre puede librar a los suyos de la influencia de funcionarios de la pública tan reaccionarios como esos y con plaza vitalicia.

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