El acre husmo de los caciques

El acre husmo de los caciques

Lo más rancio de la ciudad de Córdoba, los reaccionarios de estirpe franquista, de clubguerrita y entrepierna rijosa, está haciendo de la tortauromaquia un banderín de enganche –paralelo al de la puerta de la Mezquita de la yihad cofrade de los capillitas- con que enfrentarse a los nuevos aires que traen ciudadanos que no quieren -aparte de que la ciudad acabe sepultada por himalayas de cera e incienso- saber nada de tardes de sangre y moscas, humo de puros y machorrismo pinturero o esencias castizas decimonónicas. Por eso le ha puesto la muleta del centenario de Manolete ante la cara al gobierno municipal, para obligarlo a medir su bravura, a embestir ciegamente o a recular en las tablas de la sumisión. La ley del toreo dice que el torero siempre mata al toro la inmensa mayoría de las veces. Saben que son cada vez menos, y que cuando entreguen la cuchara no tendrán relevo, o que incluso aquellos que los sucederán en el poder no conservarán la herencia de sus crueles y cutrefactas aficiones: la montería y la fiesta nacional. Ni el culto a sus apulgarados mitos: toreros, generales felones, obispos fascistas y alcaldes falangistas. Pero mientras les llega esa hora gustan de que se note que mandan y que sus gustos son sagrados y -sobre todo- subvencionados por los paganos pringaos. Y son muy poderosos, tienen poder en los medios de comunicación y conocen las formas de chantaje más lancinantes, porque son una mafia de capital de provincias sin posibles, una de las más cerradas de Carpetovetonia, en la que todo el mundo está en su sitio y los intereses funcionan de manera reticular -y testicular-. Tienen su guarida en el casino de la ciudad (sí, sí, Córdoba es una ciudad con casino como Dios manda, de esos que nunca se quitaron el husmo caciquil y franquista y que ya sólo existen en algunos pueblos grandes rodeados de olivos) desde donde administran los caudales simbólicos de la ciudad: los artísticos, los religiosos, los heroicos y los literarios, independientemente del color político que prime en las instituciones. Los medios locales les tienen pánico, o les abrillantan morosa y continuamente el anillo o callan prudentemente sus opiniones pa no molestar a los señores. En esta ciudad hay opiniones que la prensa no puede editorializar sin riesgo. Y quién quiere ser aquí prensa de riesgo. Es jodido que a estas alturas aún haya que librar guerras que libraron y perdieron los afrancesados cuando se esfumó la oportunidad de que la Ilustración abriera los postigos del país para que entrara la luz de la razón. Yo sólo espero que el Ayuntamiento –de mayoría progresista- no juegue a ser el toro perdido en la plaza a merced de esa panda de apulgarados cacicones. Y que resista dignamente y con elegancia democrática y humanística demostrándoles que si hay alguien con cuernos en este juego -y no precisamente los rectos y por derecho del noble animal con cuya minuciosa tortura disfrutan- son ellos. Y a ser posible que si hubiera algún periodista de raza en la ciudad que lo demuestre y se ponga de una vez con quienes las leyes de esa buena raza les indique.

ADDENDUM para los que no son de Córdoba o no están al tanto de los asuntos de este poblachón:

El gobierno municipal de Córdoba está conformado por un bipartito entre PSOE e IU y el apoyo de la agrupación de electores GANEMOS,. Durante muchos años la carcunda rancia cordobesa no se sintió amenazada ni por güelfos ni por gibelinos, ni por la versión aguilarista de IU ni por la del PSOE cañí, ambas cumplidos felpudos de sus intereses. Ha sido ahora cuando el quinceememismo ha empezado a toserles en los carísimos alfileres de sus corbatas de seda y sobre los escuditos de oro de cofradías y círculos taurinos de la solapa de sus ternos azules cruzados con dorados botones, cuando se han puesto nerviosos. Es la reacción local a las rastas del Congreso. Más cuando aquí las rastas han empezado a actuar.

No han podido soportar que se cuestione en esta ciudad TAURINA POR ANTONOMASIA, la eticidad del gusto por la tortura concebida como arte ni de las amojamadas esencias del carpetovetonismo más acendrado. Más por presión del quinceememismo, que por el del PSOE o IU, ambos con mucho miedo a expresarse al natural o incluso con mucho que callar. Ahí es nada la impagable imagen de Carmen Calvo “Zapatitos” (Ministra de ¡¡¡Cultura!!!) chupeteando con unción una montera macerada en Patrico y caspa torera. O la de Doñarrosa apoyá en el quicio de un burlaero acompañá de “Zelig” Marcelino, el incombustible concejal de festejos de la IU en los tiempos del Revival CORDOCASPA sin complejos.

Así cuando el Ayuntamiento, en el marco de una moción para declarar a la ciudad libre de circos que torturan animales, coló de rondón la eliminación de la compra de la porretá de entradas de espectáculos tortaurómacos, en especial el de la Asociación de Cáncer, que venía siendo tradicional desde hace años, traspasó el Rubicón de lo que los beneficiarios de ir a los toros de gañote estaban dispuestos a soportar. Y como esos beneficiarios son los casinistas, le declararon la guerra apoyados en las principales piezas de artillería con que cuentan en la ciudad, las de la prensa. Publicidad y otras formas de chantaje son el gatillo. ESTE AYUNTAMIENTO ATACA EL ALMA SECULARMENTE TAURINA DE LA CIUDAD.

La prueba de fuego la han pergeñado los casinistas guardianes de las ranciedades más atocinadas aprovechando que este año se conmemora el centenario del más apolillado de los mitos taurómacos cordobeses, el de Manolete. Así que han emplazado al ayuntamiento públicamente a que se defina. O monta un pollazo del que se hable por siglos para celebrar el mangánimo centenario del mito de la Inteligencia Inmóvil y la Cara de Nabo Avinagrao, o serán acusados de lesa cordobesidad. Con todos sus altavoces, que son los principales.

Círculo de la Amistad (EL CASINO) y diversos círculos cornípetas se han confabulado con el partido casporancio por antonomasia, el Popular, y han preparado el campo de batalla contra el perroflautismo que según ellos ha tomado SU AYUNTAMIENTO y amenaza con convertir SU CÓRDOBA, elegante y señorial, en una ciudad podrida de vegetarianos y ciclistas, en feliz expresión de sus congéneres polacos.

Algo positivo hemos sacado algunos, el ver demostrada nuestra declarada sospecha de que el hipervalorado anterior concejal de cultura del PP, que está comandando la campaña con el banderín de la gaviota carroñera, estaba hecho de la misma materia estercolada que los demás concejales politoxicofrades, ultraliberales, rijosos, divisionazulistas y cuñadaznaristas que comandaba el Niño del Flequillo de la anterior corporación. Y es que últimamente el artisteo local, el supuestamente modenno de la muette, el que perdía el culito por sus mofletes, se ha demostrado de espíritu más rancio que el de los confeccionadores de cuadros de ciervos con arroyuelo pa encima del sofá. No es extraño que algunos de ellos hayan acabado como acomodadas polillas de luz en la clubista esquina malagueña del cafiche francés del CAC.

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