El Cristo de Los Faroles

Cristo de los Faroles



Cuando anochece en la plaza
 Y amanecen los faroles
para rezar ante el Cristo
llega pasito a paso 
la mujer de mis amores (…)  
      
(…) El Cristo de los Faroles
es mi luz y mi consuelo
y cuando tengo una pena
alzo los ojos al cielo
 y mi pena se serena 

Capuchinos es el nombre que recibe la plaza por haber pertenecido al conjunto conventual de los frailes de este mismo nombre, rectángulo empedrado con paredes encaladas, austera, de gran sencillez y tranquilidad que reconforta a todo aquel que la ve y que detiene tus pasos a la altura de una escultura tallada en piedra… Un Cristo Crucificado de mármol blanco y de menor tamaño que el natural, presentándose con 4 clavos, corona de espinas y potencias labradas en metal.

Base del Cristo donde 
se ve tallado el Miserere

El Cristo se encuentra clavado en una cruz de piedra azul, en cuyo pedestal está grabado el salmo Miserere.
Atribuida a Gómez de Sandoval y al cantero Juan Navarro León.
El título, SANTÍSIMO CRISTO DE LOS DESAGRAVIOS Y LA MISERICORDIA. ¡Su nombre de pila! CRISTO DE LOS FAROLES

Más de tres décadas se tiraron entendidos y profanos en determinar como debíamos llamar al Cristo…
Unos que si se llamaba Cristo de los Capuchinos ya que es las reminiscencias de un Vía Crucis que los mismos Capuchinos hicieron con ayuda de las limosnas de los Marqueses de Ariza y otros devotos en las paredes del huerto del Convento, colocando en medio un crucifijo de piedra allá por el año 1897.
Y su argumento, además con razón, era que junto a dicho monumento, en la pared que daba paso a la huerta del convento, lo que ahora es una ventana, se observa una pequeña lápida octogonal en la que se recogen las indulgencias que concede el Cristo y la fecha de su ubicación en dicha plaza.
En ella se puede observar la siguiente inscripción
“Todos los fieles que rezaren devotamente un credo delante de esta sagrada imagen del SSmo Christo de los Desagravios y Misericordias ganan trecientos setenta días de indulgencia, concedidos por diferentes prelados. Año 1794.”

Otros apostillaban, que el Cristo es el de los Dolores porque todos los cordobeses llamaban a la plaza de este modo por encontrarse allí la Señora de Córdoba, la Virgen de los Dolores, otros en cambio,opinaban que eso era disculpable solo para los forasteros  y que cualquier cordobés debe saber que la plaza es de los “Capuchinos”… Salían y salían artículos en la prensa y cartas al director cada uno dando su opinión sobre como llamar al pobre Crucificado.

Hasta que Fray Faustino de Sanlucar, Franciscano Capuchino, tuvo que escribir una carta al director del Diario de Córdoba para poner paz en como llamar al Cristo, en ella entre otras cosas dice:
“(…) Que la instalación del Santísimo Cristo en la plaza fue en el año 1794 por los religiosos Capuchinos y la Virgen de los Dolores, tan querida por los cordobeses, no guarda ninguna relación con el Cristo que en realidad se llama Santísimo Cristo de los Desagravios y Misericordia, y que el pueblo al llamarlo de los Faroles no comete ninguna torpeza ni está mal llamarlo así porque en realidad es el único Cristo de Córdoba entre faroles.(…) ” Así que de esta manera, el padre Capuchino, resolvió y dio la absolución a los cordobeses para llamarlo Cristo de los Faroles y ahí se terminó la controversia.

Fotografía del Cristo de los Faroles sin la verja 

El actual aspecto del Cristo de los Faroles tiene su origen en “la verja de la discordia” que se levantó en 1924, y que fue construida en los talleres de Antonio Martínez, artífice consumado que también tiene el proyecto el enverjado del jardín del Gran Capitán.
Aunque el Cristo por aquel entonces si se encontraba iluminado por ocho faroles de aceite, como se puede apreciar en la imagen, y cuyo mantenimiento corría por cuenta de un devoto anónimo que tras varios años cubriendo todos los costes, entendió que la imagen debía ser protegida por una verja.
El rumor de que iba a ser colocada una verja se extendió por la Ciudad como la pólvora, trayendo larga cola de discusiones por la nueva innovación…
Algunos estaban totalmente de acuerdo con la idea, otros en cambio parecía como si los hierros lo fueran a llevar clavados en su propia carne, aunque la cosa no iba mal hasta que una mañana la verja amaneció puesta, con premeditación, nocturnidad y alevosía, un atentado para muchos, sin más trámites que la voluntad generosa de quien se la ofreció al Cristo.

Dice: “El Cristo de los Dolores tal y como ha quedado después de colocar al verja que le rodea, cuya reforma tanto se viene discutiendo estos días. (Periódico La Voz – 9 de marzo de 1924)

La polémica estaba servida, en la que hubo de todo y para todos los gustos, de la sensatez inicial que existió en un principio, se convirtió en fueras de tono, resbalando hacia la acritud, el enfado y como no, la ironía.
Los cordobeses se enredaron entre, por, si, sobre y tras la verja despachándose a placer y ya embalados, nadie quería dar marcha atrás.
Se habló de la belleza, de las costumbre, de la tradición e incluso de la leyenda… Para llegar a pedirse por algunos detractores más furiosos que la verja se arrancara de cuajo devolviéndose a su donante para que adornara con ella el pozo de su casa.
Otros juzgaban el hecho de “Colocación delictiva” y que era un “mamarracho”…
Ya solo faltó que hablara el Cristo de los Faroles, para rogar a todos, verjitas y antiverjitas que los dejaran en paz.
Se llevó el pleito a la Comisión de Monumentos y estuvo en un tris que interviniera y fallase, aunque se limitó a dar su opinión a través de la prensa echándole la “pelota” al Ayuntamiento de la Ciudad.
Con lo que la respuesta por parte de la Comisión de Monumentos de Córdoba genera una segunda riada de opiniones publicado igualmente en La Voz., con lo que el barullo prolongó mucho más, ninguno de los dos bandos estaba dispuesto a transigir…
Los artículos, columnas y comentarios en prensa local eran a diarios desde el día que se rumoreo a su instalación hasta bien entrada la Semana Santa… 

El Diario de Córdoba, donde Ricardo de Montis publica el 4 de marzo de 1924 la siguiente columna:
El Cristo de los Dolores.
La plaza de Capuchinos, ese típico rincón de Córdoba donde se unen en estrecho abrazo la tradición y la fe, el arte y la poesía, cuenta desde hace pocos días con un nuevo e importante elemento decorativo(…)  (….)  El Cristo de piedra que se levanta majestuoso en su centro ha sido rodeado de una verja de hierro, bonita, que no desentona del lugar donde se halla, costeada por una persona devota y amante de la Córdoba antigua, que modestamente oculta su nombre.
Alumbran al Cristo mencionado ocho faroles alimentados por aceite que armonizan perfectamente con el monumento, pero acaso convendría sustituirles sus luces actuales por otras eléctricas de forma e intensidad convenientes para que no desentonasen.
Así no habrá necesidad de colocar escaleras de mano para encenderlas que pueden deteriorar las columnas y los postes de los faroles y se evitaría que el aceite de éstos manchase el poético recinto del Cristo de la plaza de los Dolores.
A la vez se debería limpiar la imagen cuidadosamente, sin que perdiera el sello inconfundible que el tiempo estampa en todas las cosas.
Así se completaría la mejora realizada por una persona modesta, amiga de todo lo tradicional y típico de nuestra ciudad, realzándose los encantos de una plaza de belleza incomparable, que evoca en la mente los recuerdos del pasado, aviva en el corazón los sentimientos religiosos y exalta la fantasía del poeta.
R. de M.

Diario de Córdoba 8 de Marzo de 1924 publica el siguiente artículo:
Al Cristo de los Dolores
“A propósito del artículo que con este mismo título publicamos en el Diario de Córdoba del día 4 del actual, nuestro distinguido amigo el general don Mariano López Tuero nos ha dirigido la siguiente carta:
Córdoba 6 Marzo 1924 .Sr. D. Ricardo de Montis.
Mi querido amigo: Estoy conforme con su  artículo del Diario del 4 sobre los faroles del Santísimo Cristo de los Dolores, pero así como los vecinos de los barrios de la Catedral abrieron una suscripción para colocar en lo alto de la torre una lámpara eléctrica que ilumine nuestro Arcángel San Rafael.
No podría el Diario abrir otra para que los ocho faroles, sin perder su antigua forma, tuviesen luz eléctrica? Y ya que un señor dadivoso ha cerrado el contorno con una linda verja, podría estar dentro la llave de esas luces y encargado del monumento un anciano del Hospital de los Dolores.
Con los fondos recaudados se podría atender a todo, limpieza del Cristo, diminuto jardín dentro de la verja, arreglo de los faroles y pagar por adelantado un año de luz, donde horas en invierno y ocho en verano, y luego recabar del Ayuntamiento la continuación y pago de la luz, por ser obra piadosa y de dulces recuerdos para nuestra ciudad de los Califas.
Si juzga oportuno abrir una suscripción a los fines indicados, puede contar con 50 pesetas, que daré con mucho gusto para esta obra de cristiana poesía. Le saluda con el mayor afecto, su buen amigo Mariano López Tuero. Palacio de Guadalcázar.”
Y es el mismo Ricardo de Montis finaliza la columna con la siguiente reflexión:
“Nos parece muy oportuno cuanto el señor López Tuero expone en la precedente carta y le felicitamos por su iniciativa.
A la vez démosle las gracias por la acogida que ha dispensado a nuestro artículo y abrimos la suscripción que propone, la cual será encabezada con las cincuenta pesetas ofrecidas por don Mariano López Tuero.”
 Firmado: Ricardo de Montis.

¡Bueno!, pues en medio de todo el embrollo de la verja, se abre una suscripción para poner los faroles con luz.
El resultado de aquella suscripción no se hace esperar, en El Diario de Córdoba del 11 de marzo de 1924 aparece:
Excm. Mariano López Tureo 50 pesetas, Hermandad de Nuestra Señora de los Dolores 25 pesetas, un hermano de la misma 5 pesetas, otro hermano 5 pesetas, otro idem 5 pesetas, otro idem 5 pesetas, otro idem 5 pesetas , y otro hermano 2 pesetas
En total 102 pesetas
El día 13 de marzo de 1924 aparece de nuevo una nueva reseña en el periódico donde dice que D. Ángel Baquerizo Barranco da 50 pesetas, por lo tanto ya hay 152 pesetas.

Mientras, la maraña de opiniones de la “Verja” seguía…
Muchas fueron las páginas de prensa escrita que siguió con el tema
Periódico La Voz- Miércoles 16 de Abril de 1924
A modo de Árbitros
Sobre un Cristo y una Verja
“Ha apasionado en estos días no solo a la opinión cordobesa, sino tal vez más aún a quienes la informa sobre cuestiones de arte desde la prensa diaria, el juicio de si fue acertada o no la pudorosa mano que esquivando el elogio colocó la verja al Cristo de los Dolores
Quien aplaude tal determinación se fundan en que la cerca protege a la histórica imagen de los agravios de toda índole que venía sufriendo.
A nuestro entender, ni históricamente, ni en el aspecto artístico, se ha cometido dislate, al cercar la imagen, porque como es fácil de ser comprobado, el Cristo tenía una verja que le circundaba cuando fue erigido y el trazado del herraje no es anacrónico , ni desentona con la escultura (….)
Los que se rebelan contra el incógnito donante, alegan que la verja ha quitado visualidad a la plaza donde el cristo se encuentra, colo, poesía….como si únicamente fuera estos puntos dignos de tenerse en cuenta, posponiendo a ellos toda otra consideración (…)
(…) si tales razones se admiten y a más se tienen en cuenta que la verja no se ornato sino defensa de los que han querido dañar repetidas veces la santa Imagen, bien merece a nuestro entender que Córdoba aplauda y elogie la mano que tan recatadamente ha costeado la verja”
Firmado: Un viajero de la Corte

Un periodista, de La Voz el día 23 de marzo con el título “Verja no, verja si” o El Cristo de los Dolores escribe:
“La verja no empobrece ni afea, como alguien ha escrito, sino que realza y embellece con su único oficio al monumento.(…)
(…) Hay que dejar bien determinado que en los actuales tiempos, existe un muy frecuente y general inoculamiento de envejecedores perjuicios pseodoarqueológicos para juzgar (…)
(…) Ni exclusivas que aquí no corresponden, ni nada de recetas doctorales.
De todo ello persistirá el recuerdo de una verja y un tiempo… Después una ausencia de aquella y otro tiempo…Nueva verja, un rumor de trasiego… Y siempre, muy por encima de todo, Y hacia más alto dirigido ¡Padre mío , perdónalos!”
Firmado: Octavio Nogales

La zapatiesta terminó por cansancio y la verja se quedó en su sitio… Como nos suele pasar a casi todos los de aquí, primero lo criticamos, luego nos acostumbramos y al final lo elogiamos. ¡Recordad la que se lió con el cambio del recinto de la Feria!
La verja fue modificada, se puede ver al observar las fotografía antiguas, en un principio la reja estaba hasta media altura de los faroles, y más tarde, la verja está solamente a la altura de las pilastras, como está actualmente.
















No he podido encontrar en que fecha se modificó pero si se puede saber que cuando se rodó la película de “El Cristo de los Faroles” estaba la verja aún alta, ya que el actor D. Antonio Molina aparece en un fotograma dejado caer en la reja llorando, por lo tanto si la película se rodó en 1958, ésta modificación tuvo que ser posterior.

Fotograma de la película El Cristo de los Faroles
Rodada en 1958

El alumbrado eléctrico tardó en ponerse…
En 1925 aparece un articulo en el que dice que los faroles de aceite están apagados menos dos. Uno que lo mantiene un devoto de profesión Sanitaria, osea, un médico y otro un industrial. Sobre la fecha en que los faroles fueron iluminados con electricidad no he encontrado fecha alguna, solo aparece que los faroles fueron sustituidos en 1984 por otros


El Cristo de los Faroles no ha tenido mucha suerte a la hora de respetarlo, ha recibido pintadas, robado varias veces su faroles y maltratado por gente incívica que no respeta ni lo propio ni lo ajeno.
En la primavera de 1960, el Ayuntamiento de la ciudad, ante el deterioro por corrosión de las potencias metálicas de la imagen, decide cambiarlas por otras nuevas, que le son sustraídas en agosto de 1981. Nuevamente reemplazadas, vuelven a “desaparecer” en enero del 2002 y de nuevo son reemplazadas.
Durante el mes de diciembre de 1978, en vísperas de la Navidad, los dos faroles frontales amanecen doblados hacia abajo. Pero la agresión más grave se produjo en julio de 1976 cuando amaneció el Cristo sin los ocho faroles.

Foto recogida de Diario de Córdoba

Los días que tardó el Ayuntamiento en reponerlos el Cristo de los Faroles desgraciadamente perdió toda su identidad.
En 2002 el Cristo tuvo que ser restaurado al sufrir una serie de pintadas y en 2009 en el pedestal situado bajo los pies de la imagen se encontró varios trozos rotos de nuevo se restaura.
De nuevo en 2015 se restaura la imagen y se le hace un procedimiento de limpieza quedando los colores claros impolutos y se refuerza el anillo metálico que une la cruz con el pedestal.

Autor fotografía Carlos Cañaveras

Pero ahí sigue el Cristo de los Faroles, el Cristo de Córdoba, atento a quien pasa por la Plaza y haciéndote parar los pasos frente a él para verlo.

Biografía: La plaza de Capuchinos de Córdoba por Francisco Manuel Pérez García- La Voz de Córdoba Abril de 1924- Marzo de 1924- Enero de 1925- 1933- Diario de Córdoba Marzo de 1943- Noviembre de 1951- Marzo de 1953- Agosto de 1953

Este es solo un extracto del texto completo.

Puedes ver el artículo original aquí.

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