EL EXPERIMENTO DE ENRIQUE DE VILLENA EN LA CÓRDOBA DE 1410

Don Enrique, Marqués de Villena
En estos tiempos en los que afloran los puentes que estaban debajo de las aguas en los pantanos y otras edificaciones, por la pertinaz sequía. Sería importante conocer métodos para que el agua llegara a los sitios que debe, independientemente de que nosotros cuidemos y no derrochemos tan preciado líquido. Prueba de su riqueza es que los capitalistas, siempre al salto para atesorar y controlar la riqueza, tratan de hacerlo con ese bien público a sabiendas que en el futuro será oro líquido.
Fondo seco de un pantano
Buscando otras cosas, me he encontrado un artículo de Gil Montero, publicado en los Boletines de la Real Academia de Córdoba, que habla de la curiosidad de que en 1410, se hizo un experimento en Córdoba, por el famoso y olvidado Marqués de Villena, que realizó aquí porque en Castilla hubiera sido sospechoso de tener relaciones con el diablo. No estaría de más que estas cosas fuesen ciertas. Así se podrían hacer fértiles los desiertos y acabar con muchos problemas. Aunque los agricultores seguirían seguro, quejándose del clima, porque nunca llovería a gusto de todos.
La preciada agua
Por otro lado tampoco ha servido de mucho los métodos religiosos, en Madridejos me contó un vecino -bruto desde luego-, que al Cristo le restregaron la boca con bacalao, y luego le pusieron una jarra de agua delante separada de él. No sé si casualidad, pero lo cierto es que un metro de agua llenó esa noche la ermita. La realidad es que se rompió una presa romana y la zona de Consuegra y Tembleque,  junto con Madridejos, la asoló una inundación. La trágica inundación de septiembre de 1891. Sin embargo a un obispo, en otro lugar, le pidieron insistentemente sacar una procesión para hacer rogativas para el agua, y el obispo cansado les contestó: -Sacar el santo si queréis, pero el tiempo no está para llover.

Detalle de como quedó Consuegra con la inundación
Dice la crónica  11 de septiembre de 1891: “Con un golpe de agua quedó la señal y el légamo quince pasos dentro del camino de Cebrián más arriba de la carretera del Puerto y por el lado del pueblo llegó el agua al paseo de Santísimo Cristo tanto que dentro de la ermita se puso un metro de altura, la cual, la que no salió por sí sola, la sacaron con una bomba por estar la ermita algo más honda del nivel del terreno.”

Estado de un puente en la inundación de Consuegra 1891
Pero volvamos al Marques de Villena y al artículo citado de Gil Montoro. Decía que en Córdoba se produjo un aguacero artificial en el siglo XV. Estos ensayos fueron realizados en la Córdoba de ese tiempo que hacía trescientos años había dejado de ser el centro del universo conocido. Ante unas veinte personas de la ciencia, entre los que se encontraban judíos y mudéjares, Enrique de Villena realizó el experimento.
Dibujo de Enrique de Villena
Una de sus obras
En 1410 el infante Fernando marchó a Andalucía, acompañado de su esposa, para guerrear con los árabes. Villena fue con ellos hasta Sevilla. Y entre febrero y septiembre de 1410, en uno de sus recorridos científicos, llegó a Córdoba decidido a experimentar lo que no hubiera podido hacer en Castilla, por aquello de la brujería y el chumarrascar brujos. Tuvo una reunión de ciencia con veinte colegas “obrantes… del mercurio vulgar” y se dispuso a realizar el experimento, crear una nube y provocar el aguacero.
Grabado representando el experimento

Grabado representando a Enrique de Villena
Los datos y documentos relativos al experimento desaparecieron, junto con lo mejor de su extensa biblioteca, sólo se conoce una carta en la que elogiaban el éxito de su experimento -cuya autenticidad sembró dudas- por parte de sus colaboradores, a los que contestó con otra posiblemente más enfática. Ninguna de las comunicaciones aclara el método empleado ni las sustancias, ya que el Propio Enrique de Villena las ocultó a los presentes.
Método de crear lluvia
Decían que Villena hizo: “envermexecer el sol, ansí como si fuese eclipsado, con la piedra heliotropía… e tornar llover dentro de la cámara con el baxillo de arambe e forma de calentador”. Heliotropía no es un producto químico, es una acción, la de mudar o alejar el sol, y el baxillo fue el instrumento para fundir o sublimar no sabemos qué. Lo cierto es que este asunto no se investigó lo suficiente, o poco y todo se quedo en el baúl de los recuerdos y Villena fue, a lo peor, injustamente olvidado.
Regando las nubes
Muchos siglos después se ha intentado de todo, tirar cohetes a las nubes, regarlas de gases, ahora que se puede volar sobre ellas. Dicen que en unos famosos laboratorios de General Electric, se creó en una cámara una nube artificial y se consiguió la sublimación o condensación. En Nueva York se sometió a altas temperaturas yoduro de plata, creando una nube y se la elevó hasta chocar con la verdadera y se consiguió crear llovizna. Hasta el cien en una película de Superman, argumentó el control del clima.
Otro método de lluvia artificial
Por lo tanto, no podemos olvidar la misiva citada, de los colaboradores del Marqués. Con los conocimientos actuales se puede dudar menos del experimento de 1410 en Córdoba,  de Enrique de Villena que,  con la piedra “heliotropía”, “el baxíllo de arambre”, ante los veinte sabios cordobeses, hizo “envermexecer” el sol y creó según ellos la lluvia. Verdad, mentira, leyenda, ahí está la historia y lo referido, que cada cual lo crea o no lo crea.
Fotografías de la red, desconozco su autor
Bibliografía BRAC artículo de Gil Montero

Este es solo un extracto del texto completo.

Puedes ver el artículo original aquí.

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