La jauría cristofacha

La jauría cristofacha

En Córdoba pa no ser menos que los de la capitarrr de Ejpaña, también hemos tenido estos días nuestro Caso Zapata particular: el linchamiento mediático en prensa cristofacha y en las redes sociales donde gruñen los orcos nacionalcatólicos de un cargo municipal por un quítame de allá unos tuits o, en nuestro caso, un cuadro de la pared. Pero nosotros más. Porque si en Madrid fue un concejal el linchado en Córdoba ha sido la propia alcaldesa.

En el fondo lo que están tratando de hacer las hordas reaccionarias es buscar una grietita por pequeña que sea en la que quepa el filo de un cincel y a martillazos difamatorios, injuriosos o embusteros tratar de derribar sin concurso de las urnas los gobiernos de mayoría progresista en aquellos lugares o instituciones de los que han sido desalojados por aquellas.

Al grano. La alcaldesa de Córdoba, una histórica del aparato del PSOE local, pero que está demostrando un exquisito olfato político positivo como para adaptarse a los nuevos tiempos y sobre todo está mostrando una voluntad de diálogo con los socios de gobierno o de apoyo que las urnas le han hecho compartir y de diplomacia de la buena a prueba de gremlins ultracentristas, comenzó dando los primeros pasos por la senda de la dignidad y de los gestos esperanzadores. Aparte de anunciar la puesta orden en temas tan apestosos como los negocios ladrillistas-futboleros en que se hallaba incursa la corporación ultraliberal anterior, dirigió esos primeros pasos al homenaje al último alcalde republicano, fusilado por los antepasados ideológicos de quienes la precedieron en el gobierno municipal y anunció el cumplimiento de la Constitución eliminado los símbolos confesionales, exclusivamente católicos, del ámbito físico de la Casa de Todos los Cordobeses. Hay que advertir que los anteriores dominadores del edificio, politoxicofrades y ultracatólicos en su mayoría, lo habían dejado en tal estado de profusión idolátrica que ni el escaparate de La Clámide Púrpura de la calle San Pablo, oiga.

Bien, pues en esas estábamos cuando, tras anunciar la alcaldesa que siguiendo el mandamiento constitucional, se procedería a la retirada de la pasmosa cantidad de símbolos religiosos católicos que luce el consistorio, empezando por un valioso crucifijo de marfil que sería enviado al museo para su exhibición en lugar adecuado, la muy despierta célula de agitación del yihadismo nacionalcatólico cordobés ha encontrado la ocasión propiciatoria, el equivalente a los tuits de Zapata de sus hermanos de fascio madrileños, un cuadro del Arcángel Rafael que luce desde hace cientos de años en las paredes consistoriales, para meter el cincel y liarse a machotazos.

Esa siempredespierta célula cristofascista cordobesa (¡centinela alerta… alerta está!) tiene su sede en la sentina del acorazado/diario monárquico católico AWC y su jefe de escuadra es un individuo siniestro, esquinado, melifluamente fofiblando, por nombre de guerra Merienda Cofrade, especialista en maniobras de intoxicación informativa masiva, que no tardó en ver la oportunidad de ganar puntos ante sus empleadores, montando una operación, la Operación Rafalete, dirigida a disturbar las primeras semanas de gobierno municipal progresista.

Lo primero fue lanzar el bulo desde las páginas del diario cristofacha de que en el lote de eliminación de símbolos religiosos de las dependencias municipales iba incluido un cuadro al óleo del pintor local del siglo XVII Antonio del Castillo, situado en el Salón de Plenos, que representa al genio alado que porta un pez de la tradición judeocristiana, considerado por los católicos como de existencia real y custodio mediante sus poderes mágicos de la ciudad. Ello sabiendo que tal genio alado ha acabado convirtiéndose por la fuerza de los siglos y del roce en un símbolo de la ciudad para creyentes y no creyentes, a la manera en que lo es el oso agarrado a un madroño para los madrileños. Animales simbólicos ambos son: uno mitológico y el otro natural. Y que nadie en su sano juicio con dos deos de frente política se atrevería a exigir su retirada. Pero la jodida insidia estaba servida. Pero eso resultaba insuficiente para una intoxicación completa en los tiempos del dominio informativo de las redes sociales. El siguiente paso para crear una alarma social, pero sobre todo para alimentar las fauces de la jauría cristofacha de Internet y aprovechar su poder multiplicatorio, fue crear un grupo de facebook con título NO ME TOQUES A SAN RAFAEL, en el que se daba por sentado como principio fundacional que la alcaldesa había dicho que se llevaría palante el cuadro del genio alado. El resultado estaba garantizado toda vez que se trataba de un experimento ya ensayado con éxito. Cuando por fin emergió en esta narcotizada ciudad la polémica masiva –muchos llevábamos denunciándolo desde hacía años sin el menor eco- por la inmatriculación fraudulenta de la Mezquita de Córdoba y la manipulación torticera de su caudal simbólico, histórico y artístico por parte de la Iglesia Católica, la misma célula dirigida por el mismo malbicho creó un grupo de Facebook (Keep Calm y dejen la Mezquita Catedral de Córdoba en Paz) que se publicitó ampliamente mediante financiación del acorazado AWC. Aún siguen agitando las aguas del reaccionarismo y reactivando día a día el odio a la normalidad aconfesional de un estado moderno. Vistos los antecedentes, el efecto convocador de las redes cristofachas y narcocatólicas se encargó del resto. En menos de diez horas el portal NO ME TOQUES A SAN RAFAEL tenía más de 15.000 seguidores, entre simples curiosos, adictos al morbo y horda carroñera orcofascista propiamente dicha. Su poder corrosivo es tal que al final han obligado a la alcaldesa a dar explicaciones de hechos y dichos que nunca habían tenido existencia real. Con la exquisitez diplomática de que ha hecho gala hasta ahora ha cumplimentado los expedientes de dudosas dudas que los cristofachas le han, usando medios ajenos al normal desenvolvimiento de la democracia, escupido. Y ha negado contundentemente que en el lote de cumplimiento constitucional de eliminación de la simbología partidista confesional católica que atenta contra los derechos de los miles de cordobeses que la consideramos una agresión ideológica y política intolerable, se incluya el cuadro del animal mitológico alado que ha acabado convertido por la fuerza de la costumbre y la tradición en uno de los símbolos identitarios de la ciudad.

Pero lo que resulta terriblemente inquietante no es que un medio de esencia franquista como el acorazado AWC, representante de la reacción perifascista en estado puro, haya montado este intento de golpe de estado informativo. No. Lo realmente inquietante es la reacción/postura del resto de los medios de información locales. Salvando el arrojo -inédito en el resto de los medios locales- del redactor de la noticia del diario digital Cordópolis, que ha osado hablar de cumplimiento de la Constitución respecto a la aconfesionalidad del Estado y su aplicación en las instituciones, los otros dos medios, la Hojilla Parroquial (de nombre oficial Diario CÓRDOBA) y el Día del grupo Joly (supuestamente socialpollas) han orientado sus culos directamente entregaítos a las informaciones de sus colegas cristofachas, dando por válidas las mentiras difundidas por el comando nacionalcatólico awcedario, su supuesta competencia, hablando de reculamiento de la alcaldesa donde sólo ha habido por su parte denuncia de manipulación informativa.

Especialmente revelador de la calaña de la chusma con orla de Facultad de Periodismo que desinforma en esta ciudad ha sido el artículo dedicado al tema por una plumilla del Día de Córdoba con el sintomático título de Ambrosio cede ante el Custodio en el que da por sentada, sin aportar ni una sola prueba, la veracidad de las intoxicaciones de sus colegas awcedarios. No es extraño en alguien que viendo cómo la prensa de papel local se irá muy pronto directamente a la mierda para alivio e higiene del aire de la ciudad sólo ve su futuro haciendo guiñitos a los medios nacionales más importantes para que aprecien su voluntad de emular a grandes de la comunicación como Federico, Antonio Burgos, Carlos Herrera, la Schlichting o Isabel Sansebastián.

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