LA RUTA DE LOS PILARES DE LANJARÓN, GRANADA

Lanjarón desde el este, de Las Laderas, al fondo a la izquierda
Pinos del Valle, a la derecha los bancales del Paraíso y la Bancalá
Al mencionar Lanjarón lo primero que se viene a la mente es agua. Parece que su nombre deriva de al-lancharon,  aumentativo de “al-lanchar”, que significa “campo de fuentes saludables”. Es cierto que sin el agua Lanjarón no sería conocida por nadie, y debe su prestigio al líquido elemento, que supieron domesticar los árabes, para regar sus campos abancalados desde inverosímiles alturas. Agua que luego los cristianos castellanos comercializaron. La estructura geológica y la distribución de sus acequias y sus pérdidas a conciencia hacen que su aprovechamiento sea máximo.
La puerta de la Alpujarra
El sistema se llama acequia de careo, tienen el objetivo de canalizar el agua del deshielo, hasta lugares donde el agua se infiltra, para que aflore más abajo, siendo origen de una fuente o una acequia tradicional para el riego, o abastecimiento de la pobladores de la zona. Su origen se pierde en al noche de los tiempos. Algunos autores lo han atribuido a los romanos, pero lo cierto es que su puesta en funcionamiento fue árabe. En ese tiempo se potenció y lo hemos heredado así. Parece que viene del término carear, o lo que es lo mismo dirigir el ganado hacia un lugar determinado para pastar.
Un ramal de la acequia de Cecarta
Pero no es mi intención meterme en camisas de once varas sin saber, esta introducción pretende hacer ver que, al final toda la serie de fuentes, proceden de ese almacenamiento subterráneo forzado del sistema. Como dije en el principio, decir Lanjarón es sinónimo de agua, y es lo que hace que la población exista. Hay una ruta local que se llama de Ruta de los Pilares que nos lleva por toda la población, aunque este agua es de la red del servicio municipal en su mayoría. Un plano de la población nos señala veintitrés, una está duplicada, por lo que las dejamos en veintidós.
Otro tramo del ramal de la Acequia de Cecarta
Cada una de ellas son grifos abiertos que suponen un enorme caudal dejado ir al final del día. Cada una también tiene un verso en un azulejo, de distintos poetas, siendo Federico García Lorca el mayoritario. Sólo tres son manantiales naturales cuya agua es distinta de la de la red: la de Las Adelfas, a la entrada de la población desde Granada; la de San Roque o el Saladillo, al lado de la piscina municipal, pabellón polideportivo y campo de fútbol; y la De Santa Lucía, Hoya del Grillo, o de los Burros, que es la repetida, con los número en el catálogo 17 y 23.
Plano de Lanjarón con expresión de las ubicaciones de los pilares
1.-Pilar de las Adelfas

Esta es una de los manantiales fuera de la red, el paraje en la que se encuentra es detrás de la Puerta de la Alpujarra, conocido como la “casita de papel”, en una curva de la carretera, después de pasar el Parque de la Cañona a la entrada. Casi nunca se queda sin agua y tiene tres caños. Algunas veces hay cola para llevarse el agua.
“Alto y parada./Dejemos la pluma/ y tomemos los pinceles/ (Pedro Antonio de Alarcón al contemplar Lanjarón)”
“Más la canción del agua/es cosa eterna/ (Federico García Lorca)”

2.-Pilar del Parque del Salado 1
Esta es una de las dos que están en el Parque del Salado, frente al Hotel Balneario de Lanjarón.
“La noche va entreabriendo/ su puerta a las estrellas./ Mi alma, sin murmullo, /limpia fuerte y serena./(Elena Martín Vivaldi)”
3.-Pilar del Parque del Salado 2
La segunda de este Parque, está en unos de los terraplenes que sustentan tanto el Balneario como la antigua planta embotelladora, debajo del aparcamiento público frente al Balneario y camino del sendero al Castillo.
“En senos lívidos del agua/ se clavaba la tarde,/ se clavaba abriendo nostalgia. / El ave lejana dolía,/ la rama que se dobla; el agua./ (Rosaura Álvarez)”

4.-Pilar de la Oficina de Turismo
Esta está adosada a la pared de la Oficina de Turismo, frente al balneario.
“… y sentí borbotar los manantiales/ como de niño yo los escuchara./ Era el mismo fluir lleno de música/ y de ciencia ignorada./ (F. García Lorca)”
5.-Pilar de las calenturas
Ubicada en una esquina de la calle Huelva, en su confluencia con la Avenida de la Alpujarra, al lado del garaje del Hotel Miramar, de lujoso porte. 
“El remanso del aire/ bajo la rama del eco./ El remanso del agua/ bajo fronda de luceros./ El remanso de tu boca/ bajo espesura de besos./ (F. García Lorca)”
6.-Pilar del Salaillo o San Roque
Una de las tres que es manantial independiente -ya citado al principio-, está situada en el Camino de la Capilla, en la zona deportiva de Lanjarón.
“¡Fuerte clara, cielo claro!/ ¡Oh, cómo se agrandan los pájaros!/ ¡Cielo claro, fuente clara!/ ¡Oh, cómo relumbran las naranjas!/ Fuerte. Cielo./ ¡Oh, cómo el trigo es tierno!/ Cielo. Fuerte./ ¡Oh, cómo el trigo es verde!/ (F. García Lorca)”
7.-Pilar de la Capilla
Situada en el camino del mismo nombre, de la Capilla, que rodea el bancal que contiene la zona deportiva de Lanjarón y desemboca en la calle de San Roque.
“Mas yo siento en el agua/ algo que me estremece, como un aire/ que agita los ramajes de mi alma./ ¡Sé árbol!/ (Dijo una voz en la distancia)/ Y hubo un torrente de luceros/ sobre el cielo sin mancha./ (F. García Lorca)”
8.-Pilar Ermita de San Roque
Adosado a la pared de la Ermita de San Roque, calle de San Roque, esquina a la Avenida de Andalucía.
“¡Ay!/ Levantad las compuertas/ que viene el agua a este pago/ pa que la grama dé flores/ y den granás los granaos./ (J. Gutiérrez Radial)”
9.- Pilar Vuelto o de las Cuatro Esquinas
Ubicado en la callejita Romeras, entre el 101 y 103 de la calle Real. Tiene pilar por detrás también, por lo que es doble.
“Lanjarón, que por tus grietas/ lloras el agua más pura/ para calmar nuestra sed,/ para servirnos de cura…/ (F. García Lorca)”
10.-Pilar Plaza de Santa Ana
Está situado en la placeta de Santa Ana, una recoleta placita, que nos recuerda a algunos patios de Córdoba “cuajaos” de flores.
“Por las orillas del río/ se está la noche mojando/ y en los pechos de Lolita/ se mueren de amor los ramos./ Se mueren de amor los ramos./ 
La noche canta desnuda/ sobre los puentes de marzo./ Lolita lava su cuerpo/ con agua salobre y nardos./ Se mueren de amor los ramos./
La noche de anís y plata/ relumbra por los tejados./ Plata de arroyos y espejos,/ anís de tus muslos blancos./ Se mueren de amor los ramos./ (F. García Lorca)”
11.-Pilar Carmen/San Sebastián
Adosado a la casa número 44 de la calle Virgen del Carmen, esquina a la de San Sebastián.

“Manantial:/ Hoy las nubes de la tierra/ salen a la claridad./ (M. Benítez Carrasco)”
12.-Pilar de las Cruces
En la calle de las Cruces, esquina a la calle Real, en el rincón de la casa núm. 63 de esta última, en la pared del “Bazar Blanca” y vigilado por el escaparate de productos artesanos, mayormente jamones, del “La despensa somos”.
“Cantan los niños/ en la noche quieta:/ ¡Arroyo claro,/ fuente serena!/ (F. García Lorca)”
13.-Pilar Virgen del Pilar
En la calle Real, junto al número trece, esquina calle Virgen del Pilar
“Ciprés./ (Agua estancada)./ Chopo./ (Agua cristalina)./ Mimbre./ (Agua profunda)./ Corazón./ (Agua de pupila)./ (F. García Lorca)”
14.-Pilar de San Antonio
En la esquina calle Virgen del Pilar y Camino de Cercadillo, adosada a la pared de la casa número 9C.
“Luchando bajo el peso de la sombra,/ un manantial cantaba./ Mansas/ y turbias de penumbra, yo sentía/ las canciones del agua./ (F. García Lorca)”
15.-Pilar de la Plaza
Delante del núm. 5 de la Plaza de la Constitución, escoltados por dos falsos plataneros, guardianes encalados, como correspondía a los buenos árboles de carretera. Con el cañón vigilante de la puerta del Ayuntamiento, uno de los tres que decoran la ciudad; la Cañona de la entrada; éste; y el antiaéreo de la salida para Orjiva. Con esa pareja de ancianos cañoneros o lanjaronenses, que no se cansan de estar sentados inmóviles en la pétrea fuente. La plaza es confluencia de las calles: Real, Hondillo y Sr. de la Expiración.  
“Verde que te quiero verde,/ verde viento, verdes ramas./ El barco sobre la mar/ y el caballo en la montaña./ Sobre el rostro del aljibe/ se mecía la gitana./ Verde carne, pelo verde/ con ojos de fría plata./ Un carámbano de luna/ la sostiene sobre el agua./ Verde que te quiero verde./ Verde viento, verdes ramas./ ¿No ves la herida que tengo/ desde el pecho a la garganta?/ Dejadme subir, al menos,/ hasta las altas barandas!/ ¡Dejadme subir, dejadme,/ hasta las verdes barandas!/ Barandales de la luna/ por donde retumba el agua. (F. García Lorca)
16.-Pilar de la Expiración
Adosado a la pared de la casa núm. 17 de la calle Sr. de la Expiración, dónde vive nuestro amigo camarero en el Balneario, entre la farmacia y la agencia de trasportes. Al fondo podemos ver la nueva variante, antes era carretera también esta calle.
“Mi niña se fue a la mar/ a contar olas y chinas/ pero se encuentra, de pronto,/ con el río de Sevilla./ Entre adelfas y campanas/ cinco barcos se mecían,/ con los remos en el agua/ y las velas en la brisa./ (F. García Lorca)
17 y 23.-Pilar de Santa Lucía
Es el mismo de la Hoya del Grillo y de los Burros, en el folleto está duplicado. Dicen que como parece que va bien sus aguas, independiente como dije al principio de la red local, para la vista, por aquello de que santa Lucía es la patrona de los invidentes, pues eso. Un hermoso caño extrae el agua del macizo de la margen izquierda del río Lanjarón, y una pileta baja permitía beber a los jumentos. 
“La poderosa intersección de Santa Lucía,/ virgen y mártir, sea nuestro apoyo, Señor./ También te imploro me conserves/ la luz de mis ojos con una abundante gracia/ para usar de ella según la voluntad de Dios.” (Oración del libro de San Ambrosio, obispo, sobre la virginidad y del Devocionario católico, oración III, párrafo 2º)”
18.-Pilar Piedra del Castaño
De rojos azulejos, en el cruce de la calle Piedra del Castaño con Jaén. Adosado a la pared del campo de deportes del Grupo Escolar, cuya entrada la tiene por la calle Mártires.
“Cantan los niños/ en la noche quieta;/ arroyo claro,/ monte serena./ ¿Qué tienes en tus manos/ de primavera?/ Yo/ Una rosa de sangre/ y una azucena/ 
Los niños/ Mójalas en el agua/ de la canción añeja/ ¿Arroyo claro,/ fuente serena?/ ¿Por qué te vas tan lejos/ de la plazuela?/ Yo/ ¡Voy en busca de magos/ y de princesas!/ Los niños/ Ya nos dejas cantando./ en la plazuela,/ ¡Arroyo claro/ fuente serena!/ ¿Quién te enseña el camino/ de los poetas?/ Yo/ La fuente y el arroyo/ De la canción añeja./ (F. García Lorca)
19.-Pilarillo de Chato
En una placita de la calle Hondillo, está este pilar. “Frescor y canto del barrio” como sentencia su azulejo debajo del nombre, en la pared. EN el centro de la placita, vigilado por una hornacina de virgen de las muchas que hay por todo el pueblo y tres macetas lo coronan. No tiene verso.
20.-Pilar de los Parrales
En la calle Parrales, confluencia con la de Hondillo. De mampostería. Rodeado por tres de sus lados, de poyete corrido de color rojo. tres árboles en el centro del rincón de muro de mampuesto también, y baranda metálica. Tiene la leyenda por detrás.
“Señor, dame la paz de la fuente escondida/ y la rubia mirada de los finos trigales,/ y la fuerza madura de los pinos de otoño,/ y la brisa nevada de los lirios de abril.” (J. Gutiérrez Radial)
21.-Pilar del Barrio de la Paz
Adosado a un bancal que soporta unos juegos infantiles, ya en la carretera A-348, custodiado por dos plataneros encalados, y frente a la nueva barriada. Adornado con cuatro vistosos azulejos en su pilar y tres amarillentos que soportan el central el caño y los laterales los versos.
“Se ven desde las barandas,/ por el monte, monte, monte,/ mulos y sombras de mulos/ cargados de girasoles./ Un cielo de mulos blancos/ cierra sus ojos de azogue,/ dando a la quieta penumbra/ un final de corazones./ Y el agua se pone fría/ para que nadie la toque./ Agua loca y descubierta/ por el monte, monte, monte./
Sobre el monte pelado,/ un calvario,/ agua clara/ y olivos centenarios./ Por las callejuelas,/ hombres embozados/ y en las torres/ veletas girando,/ eternamente girando./ ¡Oh, pueblo perdido/ en la Andalucía del llanto!/ (F. García Lorca)”
22.- Pilar Puente del Río
Delante de un encalado muro de mampostería, secundado por dos árboles también encalados, pasado el puente del río Lanjarón camino de la Alpujarra. A su lado una parada de bus. Es el último pilar, o el primero según la dirección que llevemos.
“El niño busca su voz./ (La tenía el rey de los grillos)./ En una gota de agua/ buscaba su voz el niño./ No la quiero para hablar,/ me haré con ella un anillo/ que llevará mi silencio/ en su dedo pequeñito./ En una gota de agua/ buscaba su voz el niño./ (La voz cautiva, a lo lejos,/ se ponía un traje de grillo)./ (F. García Lorca)”
23-17.- Pilar Hoya del Grillo
Es el mismo de Santa Lucía y de los Burros. Me decía una cañonera, Mariló, que los vecinos no gustaban mucho de él porque las bestias bebían de su pilar bajo. Está en el principio del Camino de la Sierra, que empedrado y serpenteante sube o baja, según vayamos o vengamos. La hornacina de Santa Lucía arriba, su oración y una placa metálica con el nombre construido con letras superpuestas de varilla. La portezuela de la salida de la alcubilla, el caño y el pilar. Sus aguas de manantial, no son de la red municipal.
Y este es todo el recorrido por los pilares de Lanjarón. Hay algunas fuentes más pero sin caño de beber. Los textos en cursiva son los versos de los distintos poetas.
Fotografías del autor
Bibliografía de Granadapedia y web del ayuntamiento de Lanjarón.

Este es solo un extracto del texto completo.

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