Vinos rondeños de Kieninger. Con acidez y muy varietales

 El lunes 23 de Enero tuvimos los de la Asociación de Sumilleres de Córdoba una interesante cata de vinos de la Bodega Kieninger en la casa de Joaquín Morales.

La impartió Manuel Carrizosa, enólogo de dicha bodega, puesto que Martin Kieninger no pudo venir. Hacía tiempo que sabía de Manu, de sus andanzas recorriendo no medio sino el mundo entero, desde que terminó sus estudios de enología en Córdoba, por lo que fue enorme la alegría el poder tenerlo por aquí. Afortunadamente establecido en Ronda, espero que su buena mano se note en todo lo que haga.
Tiene un interesante proyecto con Simbad Andrés, otro correcaminos, que también estudió en Córdoba y que esperamos visitar pronto.

La finca Kieninger está en la DO Sierras de Málaga; tiene 3 hectáreas de viñedo en el que hay variedades autóctonas (Tintilla de Rota, Garnacha), francesas (Cabernet Sauvignon y Franc, Merlot, Pinot Noir) y austriacas (Zweigelt y BlauFraenkisch). 

La bodega se localiza en los bajos de la casa familiar y actualmente procesan 20 mil kilos de uva, aunque según nos dijo Manu está ya proyectada la ampliación del viñedo y bodega debido a que el mercado demanda sus vinos. Su principal mercado es el europeo, donde los vinos que se demandan y se producen son ácidos, frutales y con no elevado contenido en alcohol, y sus vinos son claramente de este coerte o estilo.

El cultivo del viñedo es según los protocolos ecológicos, aplicando tanto control biológico de plagas como de fortalecimiento de las plantas.

En cuanto a los vinos. Me han parecido muy interesantes, fragantes, varietales, con una acidez alta, frescos, y ligeros. La cuestión es cómo han conseguido esa acidez en los vinos: el mantra de un buen vino para que se mantenga y evolucione adecuadamente es la acidez natural. Para beber alegremente.


El primero fue el rosado, sin etiqueta, ya que están en fase de renovonación de las mismas. Además este rosado llevaba apenas una semana embotellado.
Hecho con las dos variedades austriacas, Zweigelt y BlauFraenkisch (12% alcohol) tenía una notable nariz a hinojo y fresa. En boca mostraba una excelente acidez, para algunos excesiva, sabroso y con un retrogusto aún más fuerte en frutas. Un rosado con armonía, equilibrado y elegante. 
Buen principio.

Los demás fueron tintos del 2013.

Vinana 2013 Cuvée Coupage, mezcla de Cabernet Sauvignon, Cabernet Franc y Merlot, pasó 13 meses en barricas. Los aromas a herbáceo, fruta roja y pimiento se apreciaban bien, muy finos. Suave en boca, de paso ligero, agradable, apenas astringencia, de nuevo el retrogusto de la nariz se apreciaba aún más en boca. De nuevo muy fresco, buena acidez, pero la cabernet se notaba, sin ser excesiva.

Viana Pinot Noir 2013. Hecho con parte de los racimos enteros para favorecer la maceración carbónica.
La nariz a fruta roja y frambuesa. En boca de nuevo la sensación plena a fruta roja. Un vino muy varietal, fresco, claro, y ligero.
Suave en boca, la madera apenas se notaba, un vino para tomar más y más.

Maxx 2013, con Garnacha y Tintilla de Rota, ésta última variedad fermentada en barrica.
En este vino los aromas a fruta roja y negra eran menos potentes que en los otros vinos, más aromas a especies. De cuerpo potente, goloso y equilibrado.
Se sirvió en decantador debido a los depósitos que presentaba el vino.
Este vino según indica la web de la bodega se ha hecho mediante maceración carbónica. Pero se puede decir que me esperaba más de este vino.

7Vin 2013, hecho sólo con BlauFraenkisch.
Este fue el vino que más me gustó.
Aromas intensos a fruta roja y negra. Un vino goloso en boca, con mucha fruta y equilibrado. 
Taninos muy dulces. Un vino franca y realmente elegante, de los de quedar bien sacándolo a la mesa, ya que es diferente por su marcado carácter varietal.


Conozco algo los vinos austriacos y éstos me sorprendieron por su ligereza y frescor e intenso carácter aromático. Pues los vinos de este austriaco, adaptados al suelo rondeño, tienen esa impronta: apenas astringentes, ligeros, siempre vivaces en la copa.

Muchos concluimos que eran vinos intensamente varietales. Y los precios de los vinos tiene un buen precio, alrededor de 10 euros algunos. Y los llevan en Córdoba, los de Terruño.

Como siempre Joaquin y María nos sirvieron unas estupendas tapas que acompañaron a los vinos. Con ahumados el rosado, y después con carnes los tintos: higaditos de pollo, carrillada,… Todo rico.

Por útimo, una foto con Manu y Bernardo, dos buenos enólogos.


Este es solo un extracto del texto completo.

Puedes ver el artículo original aquí.

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